Page images
PDF
EPUB

Salvábase el dogma en las no enturbiadas fuentes de la Biblia y del Evangelio; conservábase la ciencia en los veneran dos libros de Isidoro y de sus discípulos; trasmitiase el arte en las prácticas populares de la liturgia, y consagrado por la tradicion, vivia y germinaba así en medio del mahometismo como en el campamento de los defensores de Dios y de la patria, para reflejar más tarde aquella vigorosa nacionalidad, que triunfante del Koram en el suelo de la Peninsula, aspira en uno y otro mundo al dominio de las gentes.

ILUSTRACIONES.

HIMNOS DE LA IGLESIA ESPAÑOLA DURANTE EL SIGLO VII.

1.

Un siglo há que el docto jesuita Burriel, reconociendo por comision régia la libreria de Mss. de la Santa Iglesia de Toledo, hacia copiar con todo esmero la mayor parte de los códices históricos, literarios y litúrgicos que en tan rico depósilo se custodian. Entre los inestimables monumentos que halló su diligencia, contábase tambien un códice poético, escrito en caracteres góticos, y anterior por tanto al último tercio del siglo XI', el cual se componia de ciento

1 El Maestro Florez no vacilo en dar á este interesante códice mayor antigüedad, diciendo: «Entre los Mss. de pergamino que se guardan en la Santa »Iglesia de Toledo, pertenecientes al oficio muzárabe, se halla uno de fólio, vde carácter gótico legitimo, que es el núm. I del cajon 35. Su contenido es Psalterio, cánticos é himnos. Entre estos se halla el himno de Santiago. Su vantigüedad, segun la casta de la letra, parece no deberse posponer al siglo X pen tiempo del cautiverio; y su materia ofrece mayor antigüedad, pues no in»cluye fiesta alguna que no pertenezca de siglos anteriores» (España Sagrada,

[ocr errors]

ochenta y cinco himnos religiosos, dispuestos para todas las festividades del año. Conservábase en el pluteo ó caj. 35-núm 1 (donde todavia existe); y examinado por aquel entendido investigador, que descubrió en él tan olvidados tesoros, destinole á formar parte de la preciosa coleccion que lleva su nombre en la Biblioteca Nacional, donde se guarda con la marca Dd 75, bajo el título siguiente: Codex muzarabicus, continens hymnos per totum anni circulum, e vetustissimo exemplari Bibliothecae almae Ecclesiae Toletanae, Hispaniarum Primatis, litteris gothicis exarato. Anno Domini MDCCLIV. Veintiuno despues insertaba el eminentísimo Lorenzana en su Breviario gótico todos estos himnos, colocando en sus correspondientes fiestas aquellos que en el calendario de la Iglesia española tenian dia señalado durante el siglo VII, y comprendiendo los generales y de aplicacion dudosa desde la página XCI á la CXXIII, no sin dejar oportunamente designado el lugar que los demás ocupan en el Códice Toledano 1.

Cinco años antes se habian dado ya á luz algunos de estos himnos en la Puebla de los Angeles (Angelopoli, MDCCLXX], formando parte de la Missa gothica seu Mozarabe, que el diligente obispo de aquella diócesi dedicaba al referido Lorenzana .. Mas aunque publicados ya, no por eso ha perdido su importancia el códice de la Biblioteca de los canónigos de Toledo, formado por un tal Máurico, á ruego ó por mandato de Veraniano, como se deduce de la

tomo III, cap. III, pág. 94). La última declaracion de este docto investigador de nuestras antigüedades eclesiásticas, es de sumo peso para el estudio, que pensamos completar en estas Ilustraciones, tomando mayor bulto, cuando se considera que en todo el Himnario no hay una alusion, por remota que sea, á la dominacion árabe.

1 Breviarium gothicum, secundum regulam Beati Isidori, Archiepiscopi [Episcopi debió decir], Hispalensis, iussu Cardinalis Francisci Ximenii de Cisneros primo editum, nunc opera Excmi. Francisci Antonii Lorenzana, Sanctae Ecclesiae Toletanae, Hispaniarum primatis Archiepiscopi recognitum ad usum sacelli mozarabum. Matriti anno MDCCLXXV. Apud Joachin Ibar

ra, etc.

2 Los himnos insertos en el Misal dado á luz en la Puebla de los Ángeles . (Angelopoli), son los señalados en el índice que sigue á estas observaciones, con los números C (que se halla en las págs. 68, 96 y 140); CII (que se repite en las págs. 93, 108 y 152 del indicado Misal); CIV (pág. 81); CV (pag. 51); CVIII (pág. 113); CIX (pág. 123); CX (pág. 182); CXI (págs. 163 y 177); CXLV (pág. 31);-CXLVI (pág. 33); CLXXVII (pág. 22); y CLXXX (pág. 27).

>

siguiente inscripcion acróstica del prólogo, que precede al Himnario: Mauricus, oblante Veraniano, edidyt. Quiénes fueron estos personajes no es posible averiguarlo, segun lo declaró ya el docto Lorenzana en el proemio del referido Breviario ': el códice está escrito en pergamino, fól, real y letra propiamente gótica, apellidada tambien isidoriana ó toledana, como se prueba por el facsímile que á esta Ilustracion acompaña, y declararon ya en el pasado siglo los entendidos Burriel y Florez.

El primer intento que ocurre, al abrir tan importantísimo libro, es el de compararlo con la celebrada Hymnodia Hispanica, dada á luz en Roma (1786) y dedicada al clero español por don Faustino Arévalo, el más afortunado ilustrador de nuestros poetas sagrados de los primeros siglos de la Iglesia. Mas hecho el exámen comparativo, sube de punto la estimacion del Himnario toledano, cuando se considera que en el copioso número de cantos que encierra, sólo se hallan incluidos dos de los cuarenta y nueve publicados por Arévalo: uno de estos es el primero del Peristephanon de Prudencio (Hemeterio et Celedonio Calagurritanis), bien que mutilado, lleno de variantes y divididos los versos por sus hemistiquios, circunstancia no para olvidada en los estudios que vamos haciendo: el otro es el dedicado á los santos Juslo y Pastor, y se halla en el códice más completo qne en la llymnodia 3. Parece pues indudable que si el celoso compilador de la llymnodia Hispanica consultó la coleccion de que tratamos, lo cual es más que verosímil, pues que alguna vez la menciona, no entró en el plan de su obra el desenterrar esta riqueza literaria, conforme lo hizo con los poemas de Yuvenco, Prudencio y Draconcio, limitándose únicamente á recoger y enmendar los himnos cantados por la Iglesia en los últimos siglos. De esto nos convence el pertenecer la mayor parte de la Hymnodia á época muy posterior a la invasion sarracena, ya porque celebra no escaso número de santos que nacieron despues de este acontecimiento, ya porque incluye las fiestas de otros canonizados en los siglos XIV, XV, XVI y más adelante, ya en fin porque aun en los que son elogio de los que existieron antes de aquel suceso, se advierte el colorido especial que imprime á todos los elementos de cultura la guerra contra los musulmanes, como que era el principal asunto de la religion y de la política. Tal vemos, en efecto, cuando se examinan los himnos dedicados en una y otra coleccion al apóstol Santiago, á quien España tuvo singular devocion mucho antes de la derrota de Guadalete !: el de la coleccion visigoda tiene por objeto las alabanzas generales del Santo, consignando al mismo tiempo que le debió España la predicacion evangélica, y declarándole su protector y cabeza ?; el de la Hymnodia, que califica Arévalo de antiguo, y se repite en las fiestas de la Traslacion y Aparicion de Santiago, puesto que con algunas variantes, es verdaderamente un himno guerrero, donde se leen estas varoniles estrofas:

1 Pág. VI.

2 Este singular códice se halla encuadernado en tablas forradas de badana blanca: aparece escrito á dos columnas, y la letra es del carácter gótico redondo, con iniciales de colores rojas, amarillas, verdes y azules, algunas de las cuales representan hombres, peces y otros animales ó caprichos. Contiene salmos, cánticos é himnos, como advirtió ya Florez: comienzan los salmos á la tercera soja, y con los cánticos ocupan 215 páginas, foliadas con números arábigos más modernos. Á la vuelta de la última página empiezan los himnos, que llenan 230, terminando el libro: llevan estas páginas números romanos.

3 Van estos dos himnos señalados con los números XLI y LXXXV de nuestro indice: en la Hymnodia ocupan las págs. 262 y 322 y siguientes. Debemos advertir aqui, segun ya dijimos en el capítulo VIII, que Arévalo sólo imprimió desde el verso Ecce lustus, ecce Pastor, ó lo que es lo mismo desde la estrofa tercera en adelante.

Vindex iberi nominis,
lacobe, terror hostium,
Tonitrus, quem filium
Dei vocavit filius...

Tu bella cum nos cingerent,
Es visus inter agmina,
Mucrone late fulminans
Equoque mauros sternere.

(Pág. 244 y 245.)
Per te redemptae virgines,
Laude rependunt cantica,
Et nos tributo liberi
Hymni tributum pendimus.

(Pag. 302.)

Es indudable que el segundo himno fué compuesto despues de la

1 España Sagrada, tomo III, cap. III. 2 Hym. XXIV.

« PreviousContinue »